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05 Dec 2015 | Radio Diferencia

Escuchando Voces

Histórica entrevista al Dr. Álvaro Caviares en nuestro programa Efectos Secundarios

Con más de veinte años de psiquiatría en el cuerpo, el doctor Álvaro Cavieres Fernández, médico psiquiatra y Director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Valparaíso, es, a lo largo de los once años de vida de Radio Diferencia, el primer psiquiatra entrevistado. Junto a Juan, Klaus y Carlos desmenuzan la experiencia de la #SaludMental en el Hospital psiquiátrico del Salvador y en el país.

Revisa acá algunos extractos de la entrevista y escúchala completa en el siguiente link:

¿Qué significa para usted trabajar en la salud pública?

«Todo, yo me formé acá en este hospital, e incluso empecé a trabajar siendo becario, aún no había terminado mi formación siendo especialista. El poder trabajar acá a mí me ha dado la oportunidad invaluable de poder estar en contacto con muchísimos pacientes que a la larga es lo que a uno le completa la formación.

Yo soy un agradecido en este sentido del hospital, con todas las deficiencias que tiene, sobre todo en el ámbito material. Pero la posibilidad de formarse a través de la experiencia y el trabajo y en conjunto con otros profesionales es invaluable».

¿Qué mejoras o avances ha habido en infraestructura y en la calidad ese atención a los pacientes?

«Uno siempre quiere más y mejor. Si uno mira en una escala muy micro este hospital, yo creo que sí han habido cambios importantes en infraestructura».

¿Qué es exactamente la antipsiquiatría?

«Es un movimiento, que tiene su mayor apogeo en la década de los sesenta y setenta,  y que se plantea como una reacción a una forma de entender la psiquiatría como una faceta de coerción social, en el sentido de concebir a la psiquiatría como un intento de normalizar forzadamente a las personas hacia un determinado comportamiento y hacia asumir ciertos roles que fueran funcionales a un cierto orden social. En ese sentido, la psiquiatría estaría entonces siendo un brazo de esta coerción -a través del etiquetar o estigmatizar a unas personas-, y en esta visión, que dicho sea de paso no comparto, a través también del uso de los medicamentos, una instancia de represión.

Ahora, el sustento de esta postura antipisquiátrica, además de una connotación social y política si se quiere, está también puesto en que no se admite que existan los enfermos psiquiátricos, sino que todo comportamiento sería posible y posible de ser normalizado. Entonces desde ese punto de vista no habría cabida para algo así como la psiquiatría que pretenda tratar a personas que, de acuerdo con esta postura, no estarían enfermos».

¿Qué pasa con los medicamentos?

«Nuevamente, siento que no es fácil hablar de todas las patologías, y de todas las personas, y de todas las situaciones como que fueran una sola. A mí me parece importante analizar cada situación y persona por separado. Aquí hay que resolver un conflicto: por una parte la autonomía de las personas, que de acuerdo con sus creencias religiosas, políticas, culturales, o las que sean, no desean recibir el tratamiento; y por otra parte, la necesidad de, cuando es aconsejable, otorgar ese tratamiento aún cuando sea bajo coerción. Ahora insisto, ese dilema que se puede plantear, se debe resolver caso a caso».

Una persona que toma medicamentos, ¿debe tomar medicamentos toda su vida o puede haber un cambio que lo haga variar?

«Depende de lo que estamos hablando. Yo soy hipertenso y tengo que tomarme un medicamento todos los días, porque la hipertensión es así. Habrá otras personas que solo requieren medicamentos mediante un periodo más corto. Entonces de nuevo, habrá que saber en cada caso de qué se trata.

En los casos de trastornos psiquiátricos severos, yo lo plantearía de la siguiente manera. No tenemos hoy ninguna manera de saber qué paciente va a recaer y qué paciente no va a recaer. Por lo tanto, el exponer al paciente a la recaída de su enfermedad a través del retiro de los medicamentos es algo que en mi opinión el médico no debiera hacer. Otra cosa distinta es que el paciente, o su entorno más cercano, opte por correr ese riesgo. Eso ya es ejercicio de la autonomía de cada paciente, pero que el medico , con la evidencia que existe hoy en día, de que los trastornos psiquiátricos severos recaen, recomiende a un paciente suspender su tratamiento, a mí me parece poco prudente».

Respecto a los fármacos, hay algunos efectos secundarios que nos complican. Usted ¿cómo considera que ha sido el avance en la tecnología respecto a los fármacos en los últimos años y cómo se ve el panorama a corto plazo en la mejoría de los psicofármacos?

«Hay algunos hitos que son bien claves. A mí me parece que hay que destacar la década de los años 50, la introducción de los antipsicóticos, que es la primera vez que la medicina cuenta con recursos terapéuticos eficaces para el tratemiento de la psicosis. Me parece que otro momento importante son algún periodo alrededor de la década de los 80, donde se introduce los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que son fármacos antidepresivos eficaces y bien tolerados. Yo creo que esos dos momentos me atrevería a decir que marcan hitos importantes y que son momentos en que se avanza sustantivamente en beneficio de los pacientes. El tercer y quizás último hito es hacia fines del siglo XX cuando se vuelve a utilizar una molécula que estaba casi olvidada y que permite entonces que un número de personas muy importante con trastorno psiquiátrico severo, que vivían en los hospitales o que padecían constantes recaídas y descompensaciones, pudieran salir de los hospitales y reincorporarse a la vida en la comunidad.

La verdad es que después de eso, en los últimos 15 o 20 años, se ha echado de menos algún avance de esa magnitud. Ahora, si uno compara el estado del arte hoy con lo que era hace 100 años atrás, obviamente que este escenario es maravilloso. Ahora, insisto, pareciera ser que el desarrollo de la fármaco-terapia se hubiera estancado un poquito y estamos esperando a ver qué nuevo avance pudiera surgir».

Sobre los mitos del electro shock:

«Algunas personas y movimientos en intentos, a mi me parece, bien intencionados, de proteger a las personas con trastornos psiquiátricos, terminan haciendo justamente lo contrario: contribuyendo a la estigmatización, los mitos y aumentando las fantasías y temores de la comunidad.

Lo cierto es que la terapia electroconvulsiva es una forma de tratamiento que puede ser salvadora de vidas, en caso de depresiones severas. Siempre se asocia con la esquizofrenia, en la depresión severa tiene bastante buena indicación, como también lo tiene en esquizofrenia o psicosis en general resistentes a tratamiento. Lo que hay que entender eso sí es que no es una forma de tratamiento que constituya un castigo, una forma de tortura o muchísimo menos. Bajo las condiciones actuales se puede aplicar de maneras hasta me atrevería decir bastante cómodas para los pacientes. Y efectivamente puede mejorar muy rápidamente una persona que está en una situación grave e incluso con peligro de su propia integridad física.

Actualmente en este hospital se han hecho esfuerzos importantes por poder aplicar el procedimiento en este tipo de condiciones y evidentemente que es un recurso terapéutico importante».

¿Esa aplicación es un sistema mucho más humano respecto de lo que puede sufrir el paciente?

«Lo que pasa es que es la aplicación de una corriente eléctrica al cerebro del paciente. Ahora, lo que hay que entender es que ese voltaje que se aplica es un voltaje mínimo y la duración es mínima, para asegurarse entonces de que esos parámetros sean de la manera en que te los estoy describiendo. Entonces el hospital cuenta con el instrumental necesario para poder hacerlo en esas condiciones».

¿Qué es la lobotomía? ¿aún se aplica a los pacientes?

«La lobotomía es un procedimiento que se popularizó y ocupó masivamente en la primera mitad del siglo XX y que consistía a través de distintas técnicas de seccionar ciertas áreas del lóbulo frontal. En la actualidad, al menos en la forma primitiva en que se ocupaba, ya no se hace afortunadamente, ya que hay muy poco sustento que lo avale; y lo más parecido a eso son algunas formas de cirugía estereotáxica , que son incisiones muy precisas y que yo me atrevo a decir están limitadas a trastornos obsesivos compulsivos muy severos».

Siempre recomendamos a los usuarixs y compañerxs tomarse los medicamentos, no trasnochar ni beber alcohol en exceso, ¿Qué recomendaría usted de manera general para estar bien, más allá de los fármacos y problemas externos (familiares, personales, etc.)?

«Yo recomendaría lo que me recomiendo a mí mismo y a todo el mundo, que es lo más fácil y lo más difícil, la recomendación de abuelita: tratar de vivir una buena vida, tratar de estar agradecido de lo que uno tiene, abrir los ojos en la mañana y dar gracias por estar vivo, tratar de hacer algo bueno por los demás, agradecer en la noche cuando uno se va a acostar por el día que vivió, y confiar en la vida, en la familia y tratar entonces de llevar una vida equilibrada que, finalmente, insisto, es lo más fácil pero también lo más difícil de hacer».

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diciembre 28th, 2019

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