Radio Diferencia
05 Dec 2015 | Radio Diferencia

Escuchando Voces

Discriminación a través de la subjetividad del concepto de «normalidad»

Para adentrarnos en el tema de la subjetividad del concepto de «normalidad», en relación a su uso desde la perspectiva de la discriminación social,  debemos antes que todo generar un lenguaje común de significación e interpretación de diversos conceptos, cuya relación con la temática irán surgiendo en el desarrollo de este texto. Además, veremos cómo éstos se vinculan con los estereotipos que, a su vez, dan origen a la discriminación y posterior exclusión social.

“Normal”, desde la psicología, se aplica a quien no revela una diferencia importante respecto a su comunidad. Pero todos los seres tienen diferencias entre sí y eso hace que el concepto de “anormal” sea subjetivo.

En sociología, “normal” sería quien se apega a las reglas, normas y costumbres de la sociedad. En tanto, en la visión médica, correspondería al completo bienestar físico, mental y social, y no la ausencia de una enfermedad.

Al establecer este lenguaje común de la subjetividad de lo normal surge la pregunta ¿qué es normal para nuestra sociedad?, entendiendo a la sociedad como un grupo de seres que viven de manera organizada.

En la conjugación de todas estas expresiones consideraríamos lo “normal” como lo «común», pero lo común no sería la regla de la norma.

En este aspecto, el contrato social de deberes y derechos -donde cada sujeto social (persona) cumple una determinada función en beneficio de los otros sujetos sociales- propone una retroalimentación de funciones, que se traduce en la entrega de diferentes servicios; generando entonces una sinergia. En otras palabras, el todo es más que la suma de sus partes.

Por tanto, el sujeto “anormal” sería aquel que no cumple con una determinada función de servicios que beneficie al todo (la sociedad). Por esto, entender la sociedad y su funcionamiento como un fin en sí mismo sería antisocial, ya que genera exclusión y esta exclusión hace que el fin del concepto de sociedad deje de existir, debido a que no habría participación de todos los sujetos sociales y el todo dejaría de ser tal, ya que sus partes estarían separadas impidiendo la sinergia y el beneficio recíproco de todos los integrantes de la sociedad.

Para entender el porqué de este funcionamiento de la sociedad, se debe entender el sistema que lo rige y si hay prototipo de “persona normal” para este sistema, entendiendo a éste como una conjugación y unión de funcionamiento.

Asimismo, se debe visualizar a la persona como un ser biopsicosocial, ya que su integralidad implica aspectos a nivel psicológico, biológico, cultural, espiritual y social.

Establecido esto, el sistema debe tener como finalidad servir a la sociedad y ésta a la persona, considerando íntegramente su condición biopsicosocial, de forma de acabar con la exclusión.

Pero en la actualidad la sociedad y, por ende, las personas están en función del sistema, el cual pretende inhumanamente funcionar estableciendo un prototipo de persona que llamaríamos “prototipo del sistema» provocando el desprendimiento de su inherente humanidad.

En este escenario de movimiento social, la aparición masiva y organizada de los segregados en oposición a la falta de identidad e identificación humana de los prototipos del sistema está provocando un cambio de paradigma que permita, de una vez, incluir a todas las personas considerando y validando su diversidad.

 

Rodrigo Oyarzún

Técnico Social

Miembro de Radio Diferencia

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octubre 28th, 2014

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