Radio Diferencia
05 Dec 2015 | Radio Diferencia

Columna

Concepto de Discapacidad como estigma social

Existen variadas definiciones de discapacidad y conceptos que a través de la historia se han utilizado para abordar esta temática, la cual se sigue manifestando como un problema en el ámbito de la salud con marcadas consecuencias en la vida social. Toda esta contextualización teórica de personas consideradas como deficientes y diferentes propone lo que se denominaría un problema transversal desde el punto de vista de la medicina, psicología, pedagogía, sociología, trabajo social, política, economía e incluso en el ámbito espiritual.

Los conceptos referidos a la discapacidad varían y tienen su peso sociocultural, ya que son representaciones para distinguir la función de una persona en su participación en el sistema. De esta forma, se van generando estereotipos que sirven para poder segregar a este sector, ya sea considerándolos como un problema o interviniéndolos si se les considera como una oportunidad de “mejoría”.

El estereotipo es una percepción social para poder entender de manera contextualizada  aquello que representa algo diferente a lo común, atribuyéndole una categoría social aceptada por la mayoría de los miembros de una comunidad. Específicamente, el estereotipo de las personas consideradas discapacitadas ha pasado de ser una percepción a un estigma social.

Refiriéndonos al trato histórico de las personas en situación de discapacidad podríamos citar aquellos más despectivos y crueles como son las acciones realizadas en la edad media con todo su componente teocéntrico en la manifestación cristiana. Allí a estos individuos se les consideraba endemoniados o endemoniadas, personas poseídas por espíritus infernales, sometiéndolas a prácticas exorcistas que acababan con su dignidad.

Otra época histórica en relación con el estigma social fue la eugenesia realizada en la Alemania nazi, donde a estas personas se les asesinaba por ser consideradas como una vida indigna de ser vivida no solo con esta violencia en sí, sino también con la excusa de que eran almas encerradas en cuerpos atormentados.

Posteriormente, en el Siglo XX, la lobotomía fue practicada sin un respaldo responsablemente científico. Este método descarnado, en el cual se realizaban perforaciones en el cráneo para acabar con el comportamiento indeseable de problemas de adaptación social, incluso se aplicó en niños considerados actualmente como hiperactivos. Esta intervención no terminaba con la mal entendida patología si no que con la personalidad, la emocionalidad y el valor humano de las personas a las cuales se les realizaba.

En nuestra historia más reciente, con todo el avance en el ámbito científico y de las reivindicaciones sociales, el trato más inhumano hacia las personas con discapacidad es la exclusión con todo el componente y cosmovisión que ello representa.

Realizando un recorrido histórico de los conceptos de discapacidad como estigma social y como diferencia de lo que se espera del común de las personas, podemos señalar los siguientes:

  • Inválido: (que no vale) Que carece de validez por no reunir las condiciones.
  • Minusválido: (que vale menos) Problema físico o mental que impide el desarrollo normal de un individuo.
  • Incapacitado: carencia de condiciones para el cumplimiento de una función.
  • Sinónimos de los conceptos anteriores: imperfección, insuficiencia, defecto.

Como vemos, la mayoría de las definiciones relacionadas a la discapacidad se refieren a la limitación del desarrollo de actividades.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en referencia al Informe Mundial sobre Discapacidad la definiría como:

Un término genérico, que incluye deficiencias de las funciones y/o estructuras corporales, limitaciones en la actividad y restricción en la participación, indicando los aspectos negativos de la interacción entre un individuo (con una condición de salud) y sus factores contextuales (factores “ambientales y personales”).

El término más actual utilizado en nuestra sociedad es el de “Personas en Situación de Discapacidad”, empleado para diferenciar lo que es habitual en el resto de los individuos, ya que en ocasiones se vive como una limitación impuesta al individuo y en otras como algo que estructura la identidad completa de la persona.

Entender este concepto de persona en situación de discapacidad nos dirige al hecho de que son las situaciones las que manifiestan la discapacidad.

Podemos comprender esto reflexionando las siguientes situaciones:

  • Si una persona utiliza silla de ruedas, pero en su casa los muebles están dispuesto de tal manera que no le impide desplazarse al interior de su  hogar no habría situación de discapacidad.
  • Si una persona ciega, sabe cuántos pasos hay de su habitación al baño o de este a la cocina, adaptando todo para su funcionalidad no habría situación de discapacidad.

Por tanto, en estos casos, la persona no es discapacitada en su casa pues no hay una situación que lo manifieste, pero cuando sale de su casa y en el primer caso no hay ascensores o rampas en el edificio al cual se dirige, ahí pasaría a ser una persona en situación de discapacidad ya que ahí se manifiesta tal situación. O, como en el segundo caso, semáforos sin sonido o falta de información en braille, ahí se generaría la situación de discapacidad.

En otras palabras, si el entorno físico en el cual se desenvuelve la  persona presenta barreras que le impiden el desarrollo de la actividad, ahí estaríamos ante una persona en situación de discapacidad.

En otro escenario, el de la persona en situación de discapacidad psíquica/mental (cuyo concepto suele asociarse a algo despectivo), las barreras que generan la situación pueden ser la pérdida de habilidades sociales, las cuales en su ausencia imposibilitan la integración a la vida comunitaria. En este caso las barreras no son físicas sino adaptativas.

Todo esto nos lleva a utilizar conceptos como acceso universal, generación de habilidades sociales, ayudas técnicas, rehabilitación basada en la comunidad, etcétera, y siempre en el ámbito de la restricción por motivos de salud.

Pero las restricciones en la participación como barreras sociales se manifiestan en la exclusión, en el incumplimiento o la falta de adaptación de tratados internacionales, como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, del año 2006, ratificada por Chile en 2008.

Podemos nombrar algunas barreras institucionales en este sentido como: disfuncionalidad de organismos públicos que deberían atender la temática; la falta de reglamentos específicos de las leyes ya existentes, como la Ley 20.422; y la poca efectividad en programas de apoyo para ingresar al mundo laboral (empleo con apoyo y trabajo protegido).

Pero la mayor situación de discapacidad se encuentra en nosotros. En cuanto todas las personas en situación de “discapacidad” crean en sus habilidades y pongan en el debate la propuesta de que sus intereses son importantes, para ser una sociedad inclusiva en la que todos seamos participes, en pos de un mundo mejor en el que podamos aproximarnos a que Chile sea la copia feliz del edén.

Si existe la situación de discapacidad permanente y transitoria, también podríamos decir que existe la discapacidad ocasional, ya que esa sería una situación de barreras que toda persona podría experimentar, como puede ser una menor formación académica que le impediría postular al trabajo que desea , incompatibilidad de condiciones para pertenecer a las Fuerzas Armadas, la pobreza con todos sus componentes y las barreras que en si misma intervienen para la auto realización y ser feliz.

Con todos estos ejemplos podríamos decir que la situación de discapacidad está en todos y no solo en aquel porcentaje que muestran hoy en día las estadísticas. Y es por eso que el concepto de «persona en situación de discapacidad» tampoco identifica a las personas aludidas. Sin embargo, en una discusión desde la cooperación en que todos los actores estén incluidos, podríamos generar una conceptualización teórica que sirva a la investigación y una adecuada referencia en la práctica.

 

«LA MAYOR DISCAPACIDAD ES LA DE UN CORAZÓN INDIFERENTE».

Rodrigo Oyarzun Soto.

Técnico en Trabajo Social y Miembro de Radio Diferencia.

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diciembre 2nd, 2014

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